5 razones por las que una tarde en las máquinas recreativas da mil vueltas a una tarde en el casino

Puede que el título de este post suene ostentoso, puede que incluso esboces una sonrisa al leerlo porque no acabas de compartir el diagnóstico. Pero no seas impaciente y espera a leer nuestras razones para decidir si de verdad un casino puede darte más que una tarde en las máquinas recreativas de toda la vida. Vamos con ello. Las máquinas recreativas molan más porque:

1 Las máquinas recreativas son sencillas, diversión pura

casino-las-vegasA no ser que te limites a jugar a la ruleta y poco más, en casi cualquier juego del casino te va a tocar darle a la cabeza para calcular jugadas y contar cartas repartidas y aún por llegar si el casino así lo permite. Sea como sea, en una partida de póker mismo, en un casino vas a tener que estar concentrado/a.

Las máquinas recreativas, por contra, no te exigen más que acciones concretas y bastante repetitivas que sí, pueden retar tu pericia, pero no te van a exigir un esfuerzo mental continuado. Dicho en otras palabras, con una máquina recreativa vas a poder entregarte al simple y noble oficio de disfrutar, sin más. Aparca las matemáticas y entrégate a llevar al pirata o al gnomo de la máquina recreativa allá donde los dos queréis llegar para probar suerte con el bote.

2 Con las máquinas recreativas no necesitas etiqueta ni vestir como un galán o una dama

Puede parecer superficial pero en realidad la vestimenta nos condiciona más de lo que creemos. Vestir “de pingüino”, por ejemplo, siempre se ha dicho que es de las cosas más incómodas que le puede tocar hacer a un hombre. Y claro que en un casino no te van a exigir tanta etiqueta pero ciertas normas de buen gusto hay que respetarlas (especialmente dependiendo del copete del casino en el que estés), así que es posible que no puedas ir del todo relajado/a como a tí te gustaría.

Con las máquinas recreativas, ¡nada que ver! Máquinas recreativas puedes encontrarlas en los más variados sitios, desde el bar de la esquina debajo de tu casa a la sala de recreativos donde todos hemos pasado ratos grandiosos cuando éramos niños o adolescentes. Y… lo mejor es que en estos sitios ya puedes ir con sudadera y pantalón de chándal porque nadie va a requerirte un tipo de vestimenta concreta. Así que ya puedes relajarte y disfrutar de la variedad de juegos que las máquinas recreativas te ofrecen.

3 Un momento único: los recreativos

Ya lo comentábamos antes. ¡Cómo hemos gozado todos de una tarde en los recreativos cuando éramos más pequeños! Lo mágico de aquellas tardes era que se producían de vez en cuando, no siempre que queríamos, y por eso precisamente eran momentos tan especiales y valiosos. Ya de adultos podemos intentar  reencontrar esa sensación en un casino pero la significación de momentos de ocio así muy difícilmente va a ser la misma. Nada como aquellas tardes con los amigos del cole en los recreativos.

4 Más entrega con las máquinas recreativas, más finura en el casino

A un casino no entra cualquier persona. Es decir, aparte de la más o menos probada sobriedad, los casinos son lugares para mayores de edad. Eso quiere decir que se va a exigir cierta formalidad. Porque desengañémonos: los casinos de verdad no son como las situaciones que salen en películas del estilo de Resacón en Las Vegas. En un casino de la vida real difícilmente vas a poder ver o hacer animaladas tan divertidas como las de la saga.

Por el contrario, en una máquina recreativa… ¡Sí! Del mismo modo que nadie te va a exigir reglas de vestimenta, en un bar o en una sala de recreativos nadie va a estar encima de tí pendiente de si se te escapa algún “¡aaaay!” salido del alma cuando la combinación en los rodillos de la tragaperras no te ha sonreído o si te avalanzas con pasión sobre la máquina cuando crees que la recompensa va a ser tuya. Con las máquinas recreativas hay mucha más libertad y, fácilmente por eso, más diversión.

5 Los colegas, mejor en las recreativas

Sí, como intuyes va en la línea de lo ya apuntado. Dedicar un rato a estar con los amigos es más sencillo si estás en un lugar para máquinas recreativas que si tú y tus colegas os ubicáis en un casino. No es que en un casino os vayan a exigir un silencio sepulcral (cierto margen hay para la distensión) pero lo cierto es que la mayoría de juegos de un casino suelen jugarse individualmente. Si apuestas al BlackJack, apuestas tú contra las otras personas que haya sentadas en la mesa de juego, pero no sois tú y tus colegas los que podáis llevar en común el juego. En las salas de máquinas recreativas los juegos en grupo son mucho más comunes y de hecho son la razón que explica aquellas maravillosas tardes de sábado, cuando sí, cuando conseguíamos que los padres nos dejaran ir a “echar unas partidas” a “las máquinas”.

Por suerte podemos seguir invitando a los colegas a “echar unas partidas” en la máquina recreativa de cualquier bar. Invitar al casino igual nos sale más caro…

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